lunes, 3 de marzo de 2008

la trapecista


Tiene la mirada fija en el cable acerado que une dos postes de la plaza del pueblo. Contiene el aliento. Se oyen redobles de tambores y tintineos de platillos. Los ejecutantes de la banda municipal con sus trajes blancos también contienen el aliento, mientras las cuerdas rojas colgando de sus trajes se bambolean al ritmo.
Siempre quise ser trapecista y equilibrista como ella, piensa, mientras tensa su cuerpo regordete. Sin querer, por el borde de sus ojos verde agua, esos ojos que al decir de su madre cambian de color según el tiempo, se le escapa una bruma transparente que va a adherirse al cuerpo de la equilibrista. La abraza de la cintura y se pega a cada una de las lentejuelas que forman el arco iris de su traje. Tiene un poco de vértigo mientras se adosa al palo que la otra sostiene. Se siente pájaro. Al llegar al poste de destino, también se inclina para recibir el aplauso. Se siente borracha de tanta felicidad. Entonces se despega y vuelve a su lugar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

BREVE, CLARO, BELLO Y SENCILLO. EXQUISITAS PALABRAS SE COMBINAN Y FORMAN UNA POESÍA ÚNICA QUE TE ATRAPA HASTA EL FINAL, Y POR FIN TE LIBERA DEJANDO ENRIQUECIDO TU VOCABULARIO Y TU ESPIRITU. FELICIDADES MONICA!!!!!!!!